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JUAN YÁÑEZ, vuestro humilde servidor, les da la bienvenida...
martes, 17 de febrero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
Una ‘tormenta perfecta’ pone a prueba al Gobierno de Venezuela
La caída del petróleo y el
menor apoyo cubano lastran el mandato de Nicolás Maduro
El día a día: escasez,
largas colas, restricciones y mercado negro
EWALD SCHARFENBERG Caracas
18 ENE 2015 - EL PAÍS Madrid
Una tormenta perfecta se
cierne sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, el sucesor designado por Hugo
Chávez poco antes de morir y ratificado en las urnas como presidente de
Venezuela en abril de 2013. Todo lo que antes le era favorable a las
autoridades de Caracas ahora parece haberse vuelto en su contra.
La mala racha del
bolivarianismo se concreta en las largas filas que se forman para entrar a
tiendas de alimentación y supermercados, por lo general, desprovistos de
productos básicos de la canasta diaria, como leche, carne, papel higiénico,
detergentes o harina de maíz.
“La culpa de las colas la
tiene la derecha”, diagnosticó el pasado miércoles el presidente de la Asamblea Nacional
y número dos del chavismo, Diosdado Cabello. Dos días más tarde, el diputado
del oficialismo Julio César Chávez denunció que Estados Unidos había enviado
“expertos en doctrina de colapso económico” para comandar la “guerra económica”
que, según la jerga gubernamental, la revolución libra.
Pero las dificultades se
multiplican con otra guerra, la del petróleo, que el Gobierno atribuye a una
estrategia de Estados Unidos para quebrar a Rusia y, asegura Maduro, “darle con
el codo a Venezuela”. Desde junio hasta ahora, el precio medio del barril de
petróleo —así como las divisas que reporta— ha caído el 60%. Al final de la
semana el crudo venezolano se cotizaba, por primera vez desde 2008, por debajo
de los 40 dólares por barril.
La incertidumbre, el miedo
a la inseguridad y la carestía imponen unos rigores a la subsistencia diaria
Los mercados perciben que
el riesgo de que Venezuela —poseedora de las mayores reservas de petróleo en el
mundo— deje de pagar sus compromisos externos va en aumento. La agencia Moody's
rebajó la categoría de la deuda venezolana al nivel de “alto riesgo”, lo que
encarece el financiamiento externo del país.
El presidente Maduro
inició el año con una gira de 14 días por Rusia, China y cuatro naciones de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que concluyó este sábado sin resultados
visibles ni en términos de estabilidad de los precios petroleros, ni en
captación de dinero fresco para Venezuela.
Pero también en el plano
internacional, el país enfrenta un reto empinado y novedoso. Desprovista de la
palanca petrolera como argumento diplomático, al mismo tiempo le falla el apoyo
cubano. El régimen castrista luce más concentrado en buscarse su propia suerte
y prepararse para un futuro sin subsidios de petróleo venezolano. La Habana negocia el
restablecimiento de relaciones con Washington mientras se esmera en dar
muestras de distensión con los resultados de las rondas de paz entre el
Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), que se
realizan en la capital cubana. Venezuela participa en el proceso como país
acompañante pero con un papel casi ceremonial.
La incertidumbre, el miedo
a la inseguridad y la carestía imponen unos rigores a la subsistencia diaria
que, de tan intolerables, alimentan en las calles de las ciudades venezolanas
la sensación de que algo decisivo va a pasar.
El propio oficialismo
comparte esa percepción. “Si se prende el peo, con Maduro me resteo”, coreaban
el miércoles pasado en Caracas los asistentes a una discreta concentración en
apoyo de la gira de Maduro. La consigna quiere decir que, si se producen disturbios,
sus seguidores están dispuestos a sacrificarse por él.
El pasado lunes, el think
tank Stratfor se hizo eco en un informe de los rumores acerca de una
conspiración encabezada por militares y sectores del chavismo para desalojar a
Maduro del poder.
Ciertamente, los tiempos
de vacas flacas han puesto de relieve las fracturas internas del oficialismo,
desacuerdos que antes el liderazgo de Chávez era capaz de atajar. Por la
izquierda, facciones como Marea Socialista —la más visible entre sus críticos—
acusan al presidente de desvirtuar la revolución. Por la derecha, los grupos de
tecnócratas y militares que tienen a Diosdado Cabello como su potencial
representante, apenas ocultan sus dudas sobre la capacidad de Maduro para
gestionar una situación que ya va adquiriendo tintes de crisis humanitaria y
que fácilmente puede derivar en desórdenes públicos.
Las disputas intestinas
del chavismo paralizan al Gobierno, que se ha inhibido por falta de apoyo
político de adoptar medidas económicas que se llegaron a anunciar, como la
modificación del intrincado régimen de control de cambios de divisas, o el
llamado “sacudón” que Maduro planteó en el primer semestre de 2014 para hacer
más eficiente la gestión del aparato del Estado.
Así las cosas, el Gobierno
enfrenta una prueba que pone en riesgo inminente la continuidad del régimen
iniciado en 1999. Sobre los peligros del momento alertaba el viernes en su
cuenta de Twitter Luis Vicente León, un reconocido analista y presidente de una
empresa de estudios de opinión: “Se equivocan quienes creen que este es momento
para provocar acciones tendentes a desequilibrar al Gobierno. Eso sólo
conduciría a la anarquía”.
La oposición firma la
tregua
ALFREDO MEZA
“Sobran razones para
unirnos”. El lema impreso en las paredes del plató donde se celebró la
conferencia de prensa del excandidato presidencial Henrique Capriles resumía su
nueva estrategia. Después de enfrentarse durante casi todo 2014 con el ala
opositora que lideró las protestas contra el Gobierno venezolano, el gobernador
del Estado de Miranda deja atrás las diferencias en pos del objetivo superior
de poner fin al régimen de Caracas a corto plazo.
En los últimos días, el
dirigente ha acercado posiciones con la defenestrada diputada María Corina
Machado, con la dirigencia del partido de Leopoldo López, Voluntad Popular, y
con el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma. Saber quién tuvo la
iniciativa puede resultar ocioso. Lo que sí es una novedad es que ambas partes
coinciden en aupar las movilizaciones contra el desabastecimiento y la caótica
situación económica.
Coincidiendo con la
comparecencia de Capriles, fueron López, Machado y Ledezma quienes enviaban un
comunicado en el que reivindicaban su estrategia del año pasado. “Si en 2014 la
salida era urgente, en 2015 es impostergable”. La Salida fue el nombre de las
protestas entre febrero y junio y que terminaron con 43 fallecidos, cientos de
heridos y torturados, y miles de detenidos, pero que propinaron al régimen una
derrota política.
La faz represiva del oficialismo devino en las sanciones
establecidas por EE UU en enero contra parte de la nomenklatura local
responsable de las violaciones de los derechos humanos.
Todo ocurre en medio de un
año electoral crucial para la oposición y el oficialismo. La batalla por el
control de la
Asamblea Nacional , cuya renovación ocurrirá probablemente en
el segundo semestre, determinará cómo llega cada bando a la mitad del período
presidencial.
jueves, 25 de septiembre de 2014
¡IMPELABLE! “Maduro da pena, de verdad, da mucha pena” Por César Miguel Rondón
![]() |
| César Miguel Rondón |
DolarToday
/ Sep 25, 2014 @ 1:00 pm
Leamos
estas palabras del presidente de la república: “…Solo está autorizado por la
ley a declarar, valga la expresión, a las autoridades sanitarias del país, como
en cualquier país del mundo. Vaya usted que en Estados Unidos un medio de
comunicación o una persona salga y diga que hay una enfermedad extraña en el
hospital de Nueva York, para que ustedes vean cómo le meten cadena perpetua si
no silla eléctrica para que cree una alarma de estas. O que salga el presidente
de Conindustria de los Estados Unidos a decir: No, la mitad de los trabajadores
de las industrias estadounidenses tiene chikinguya…”.
No,
presidente, chicungunya, hay que empezar por identificar la enfermedad y
llamarla por su nombre. No, chikinguya. Chicungunya. Cierto, el nombre es raro,
pero ese es el nombre.
Pero
vayamos a lo importante. Llama la atención la capacidad que se tiene para
mentir. Usted se indigna y dice, ¿cómo puede decir este señor estas cosas?
Supone uno que tiene su público. Un público que, en efecto, piensa que en
Estados Unidos se manda a la silla eléctrica o a cadena perpetua por algo
parecido a lo que declaró Eduardo Garmendia, presidente de Conindustria. ¿O
será que eso es lo que pretende el presidente Maduro, enviar a una suerte de
cadena perpetua o a una silla eléctrica al presidente de Conindustria?
Por lo
pronto, el señor Maduro ha entrado en una contradicción. La persecución contra
Ángel Sarmiento, el presidente del Colegio de Médicos del estado Aragua, fue
por denunciar la emergencia en el Hospital Central de Maracay, y como ayer bien
lo explicaron los doctores Castro y Villasmil, y ayer lo destaca El Nacional en
primera página: “El Reglamento Sanitario Internacional establece la obligación
de denunciar cualquier enfermedad desconocida”. Si es así, entonces el señor
Maduro no puede prohibir que los médicos autorizados, las sociedades médicas,
se manifiesten sobre el problema.
Pero
bien, al punto a donde íbamos: la contradicción de Maduro. Si él acusa que las
declaraciones de Ángel Sarmiento eran terrorismo porque no correspondían con la
realidad, y después acusa que se intenta desatar una guerra bacteriológica,
que, gracias a la presencia de las autoridades cubanas expertas en esas
guerras, pudo ser derrotada, entonces, ¿cómo es que ahora hay un brote de
chicungunya, presidente, por el cual usted decreta la creación de un Estado
Mayor? Porque, además, dale con el tema militar. Y hay un Estado Mayor porque,
según leo al presidente citado en la primera página de Últimas Noticias: “El
mosquito ha desarrollado resistencia”.
Pareciera
que el mosquito decidió entrar en una pelea frontal con el señor presidente.
¡Qué cosa más absurda! Imagíneselos usted en el ring.
Da pena,
de verdad. Da mucha pena.
CÉSAR
MIGUEL RONDÓN
Fuente:
El Nacional
sábado, 5 de julio de 2014
Traiciones a la vinagreta
![]() |
| Orlando Borrego Díaz, alias vinagreta |
DE
JULIO 2014 - 00:01
·
OPINIÓN DEL BLOGProntuario de un criminal que ahora cobra nuevos aires, al parecer por su "asesoramiento" económico al régimen de facto que impera en Venezuela. Luego de la muerte del Che, su amigo personal, se limitó a mantener el pico cerrado sobre la tramoya ideada por Fidel para hacer desaparecer al líder argentino y se convirtió en arrastrado lacayo del castrismo.
..............................
Ernesto Guevara de la Serna , el Che, llegó a la
teoría económica después de haber cometido todos los errores posibles e
imaginables como presidente del Banco Central de Cuba, como jefe del
Departamento de Industrialización, de haber estado al frente del Ministerio de
Industrias, y de haber fracasado estruendosamente en su campaña guerrillera en
África, de donde escapó de milagro. Refugiado en Praga y alejado de Fidel
Castro, ya habían aparecido las diferencias ideológicas, se dedicó a estudiar
el Manual de economía política de la Academia de Ciencias
Unión Soviética, que hasta entonces no había figurado entre sus lecturas.
Como resultado de ese encierro de más
de seis meses en una casa de seguridad del servicio secreto cubano, Guevara
escribió unos apuntes que se han conocido como los “Cuadernos de Praga”, que
hasta ahora no se han publicado en su totalidad. Se conocen algunos pasajes, pero
no se sabe en qué grado han sido intervenidos, falseados, doctorados y
distorsionados. El receptor de esas notas fue Orlando Borrego Díaz, un
contabilista, que desde los tiempos de la lucha contra Fulgencio Baptista había
estado al lado del Che como tesorero de la columna, y al que la revolución
prefería más como mecanógrafo que como artillero, pero sobre todo como jefe de
los tribunales de fusilamiento, por su severidad y dogmatismo.
Enviado muy temprano a cursos de
adoctrinamiento en la
Unión Soviética se ganó el sobrenombre de “Vinagreta” porque
cuando al obsequiarle al Che un portafolio que le habían dado en Moscú, Guevara
le dijo que si en Moscú había aprendido a adular como los rusos y, como
respuesta, Borrego, diplomáticamente, le quitó el regalo de debajo del brazo y
se retiró de la oficina. Cuando traspasaba la puerta, escuchó: “Hasta pronto,
Vinagreta”.
Si no aprendió a adular, si quedó
marcado ideológicamente por el modelo estalinista del marxismo. Al recibir en
1966 las notas con las críticas de Guevara al modelo económico que se había
instaurado con el nombre de socialismo en Rusia, prefirió esconderlas. Después
de la implosión del socialismo real, la caída del Muro de Berlín y de haberse
implantado en la Rusia
un Estado manejado por las mafias sobrevivientes del régimen ideado por Stalin,
Borrego Díaz se atrevió a revelar que desde la década de los años sesenta
Guevara había pronosticado el derrumbe del campo socialista, como ocurrió a
principios de los años noventa del siglo pasado.
Todavía Borrego no se ha atrevido, o no
ha sido autorizado por los cancerberos del modelo estalinista de socialismo, a
publicar los apuntes del Che, y como quien administra la última coca-cola en el
desierto suministra y cobra caro cada gota, cada palabra que suelta.
Borrego ha sido un corcho. Si antes se
mantuvo dentro de la élite cubana debido a su propia ceguera y a la severidad
con la que cumplía sus funciones, especialmente administrativas, fue muy
riguroso en la gestión del sencillito que le tocó manejar, a partir de 1970,
cuando con peculiar candidez se atrevió a adelantarle a Fidel Castro que la
campaña por las 10 millones de toneladas de azúcar sería un fracaso, que Cuba
no contaba con la fuerza ni con la técnica, y que con la cantidad de caña que
se había sembrado y se había cosechado ni moliendo la tierra se obtendrían las
toneladas de azúcar que se tenían como meta. El regaño le valió la destitución
como viceministro del Azúcar, pero no le quebró su fidelidad perruna al régimen
castrista. En sus cálculos de contabilista tenía muy claro que recoger las 8
millones de toneladas, que finalmente fue la cosecha, fundió la economía de la
isla. Costaron tanto como si hubiesen sido 20 millones. Ni vendiéndola 50 veces
por encima de los precios del mercado podrían recuperar lo derrochado en ese
capricho de Fidel Castro, un adjetivo que casi lleva al paredón a Juan Almeida.
Borrego se quedó, y como miembro de la
élite gobernante, estudió, a ratos, Economía en la Universidad de La Habana. Ningún
profesor se atrevió a cuestionar que no hubiese terminado el bachillerato ni a
ponerle una nota por debajo de los niveles de excelencia. En los ochenta, fue a
Moscú a cursar un posgrado en Economía, logro académico que ha sabido ostentar,
pero poco lo ayudó a pensar. Aunque el régimen estaba en sus postrimerías y
conocía de los pronósticos económicos que había hecho el Che en Praga, no se conoce
ningún alerta, ningún documento que permitiera reconocerlo ahora como el hombre
más adecuado para manejar crisis económicas derivadas de aplicar el sistema
centralista de la economía soviética, que fue precisamente la “tarea” que hizo
azarosamente Jorge Giordani en Venezuela en los últimos 15 años.
Borrego ha vivido y viajado sacándole
provecho a su amistad con el Che, pero no reivindicando su pensamiento ni sus
críticas, sino construyendo un personaje adaptado a sus propios intereses
ideológicos y pecuniarios. Ha preferido cobrar por contar “anécdotas” sobre el
Che a profundizar en sus críticas al sistema centralista totalitario soviético
que todavía pervive en Cuba. Ahora cobra en dólares para reproducirlo en
Venezuela, aunque sabe que dialécticamente va camino a su propia destrucción.
Un revolucionario riguroso y radical que fusila al médico burgués que le podría
salvar la vida. Vendo La Sagrada Familia de Marx, impoluto, intermediarios
abstenerse.
sábado, 26 de abril de 2014
Prohíben manifestaciones sin permisos en Venezuela
Sábado 26
de abril de 2014 | 14:15 LA NACIÓN BUENOS
AIRES
![]() |
| A pesar del fallo judicial, cientos de venezolanos avisaron que no se callarán. Foto: AFP |
El
derecho a la manifestación no es un derecho absoluto, dictaminó esta semana el
Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, que autorizó a dispersar hasta las
manifestaciones pacíficas
El derecho a la manifestación no es un derecho absoluto, dictaminó esta
semana el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, y admitió que en los casos
que no medie un permiso de las autoridades, la policía debe dispersarlas, aun
cuando sean pacíficas.
El máximo
tribunal anunció el último jueves en un comunicado que la Sala Constitucional
interpretó el artículo 68 de la
Constitución , el cual dispone que "los ciudadanos y
ciudadanas tienen derecho a manifestar pacíficamente y sin armas, sin otros
requisitos que los que establezca la ley; reconociendo en la decisión que ese
derecho político no es absoluto y, por ende, admite restricciones para su
ejercicio al ordenar que el mismo se ejerza conforme a las previsiones de
ley".
En
consecuencia, el Tribunal Supremo estimó que "resulta obligatorio para las
organizaciones políticas así como para todos los ciudadanos, agotar el
procedimiento administrativo de autorización ante la primera autoridad civil de
la jurisdicción correspondiente, para poder ejercer cabalmente su derecho
constitucional a la manifestación pacífica".
"Cualquier
concentración, manifestación o reunión pública que no cuente con el aval previo
por parte de la respectiva autoridad competente para ello, podrá dar lugar a
que los cuerpos policiales... actúen dispersándola con el uso de los mecanismos
más adecuados para ello", agregó el escrito.
La
interpretación legal se produjo en el marco de más de dos meses de violentas
protestas contra el gobierno.
Las
autoridades repetidamente han negado el permiso a marchar a los estudiantes,
principales promotores de las protestas en contra del gobierno del presidente
Nicolás Maduro, alegando que, el 12 de febrero, la oposición realizó una
caminata que culminó en los violentos incidentes que dejaron un saldo de tres
muertos, varias decenas de heridos y destrozos en instalaciones públicas.
A través
de su cuenta en Twitter, el catedrático y experto constitucionalista José
Vicente Haro expresó que "ahora entonces estamos en un Estado de Excepción
permanente y sólo podemos ejercer el derecho a la manifestación cuando lo
permita el Estado".
"La Sala Constitucional
con cada sentencia destruye, desarma, desvanece los DDHH (derechos Humanos) y la Constitución como si
fuera PODER CONSTITUYENTE", agregó en otro tuit en alusión a dos recientes
sentencias relacionadas con las protestas callejeras de los últimos dos meses.
PRISIÓN A
OPOSITORES
El
Tribunal Supremo sentenció a mediados de marzo al alcalde de la ciudad de San
Cristóbal, Daniel Ceballos, del partido opositor Voluntad Popular, a 12 meses
de prisión y cese de sus funciones por desacato al máximo tribunal al no
"evitar las barricadas" en esa jurisdicción.
Una
decisión similar fue dictada días antes contra Enzo Scarano, alcalde opositor
del municipio de San Diego del estado central de Carabobo, quien fue condenado
por el Tribunal Supremo a 10 meses y dos semanas cárcel y la destitución de su
cargo por no derribar las barricadas en esa localidad.
Desde
febrero Venezuela se ha visto sacudida por las protestas de universitarios y
opositores contra la inflación, el desabasto y la creciente criminalidad.
Los
violentos incidentes registrados en Caracas y otras ciudades han dejado 41
muertos, 674 heridos y unos 2.285 detenidos, de los cuales 175 permanecen
arrestados y sujetos a procesos judiciales, según la Fiscalía General.
Maduro
descalifica esas manifestaciones, las cuales dice son parte de un plan de la
oposición para promover un golpe de Estado.
EL BLOG OPINA
Medidas como estas, son la muestra más palpable de la ineptitud de un gobierno que agoniza. Hasta un niño se daría cuenta de que quien amenaza por miedo no llegará muy lejos. Más todavía, aumentará el número de aquellos que protestan por el solo hecho de desobedecer esta medida. ¿Qué hará el gobierno? Reprimir aún más....? Peor negocio de imprevisibles resultados... Entonces qué...?, amanecerá y veremos...
martes, 1 de abril de 2014
El chavismo sin chavez no existe
SOBRE
Por
31.03.2014
El chavismo terminó con la muerte del comandante.
No hay ni comandante supremo ni mucho menos eterno. El que canta el himno
nacional en las cadenas de Maduro no existe. Los ojitos de las franelas no ven
más. Ese cuento de que Chávez vive y vive se acabó. Y el chavismo también va
rumbo al Cuartel de la
Montaña. Va directo, en bajada y sin frenos.
A Hugo Chávez lo mató el cáncer. Un cáncer fulminante. Ayudado, ciertamente, por la piratería cubana y su propio empeño en seguir de protagonista como si se tratara de un joven sano. No lo era. Era casi un sexagenario y enfermo. No pudo con eso. Se murió. Pero al chavismo, lo que la gente llama chavismo, lo está matando otra cosa. Lo primero que hay que decir es que efectivamente Chávez sí dejó un legado. Dejó todo lo necesario para que lo cotidiano se encargara de matar a su propia corriente política. Es la vida la que está acabando con el chavismo. Es lo que dejó Chávez como herencia, comenzando por Maduro, lo que está dinamitando a eso que llaman chavismo. Y, poco a poco, sin remedio va rumbo a la desaparición o al repudio, que en política es lo mismo. Cuando Chávez estaba vivo era de teflón. Todo lo malo que hacía rebotaba. Nunca era considerado culpable de nada. La gente culpaba a cualquier cosa. El imperio, la oposición y la derecha regularmente pagaban los platos rotos. Pero los tiempos cambian y, como dicen en la calle, Maduro no es Chávez. Es más, está muy lejos de serlo a pesar de que se copia hasta el modo de mover las manos. Tal vez por eso es que se la están cargando a él y su papá adoptivo. Toda copia es mala por mandato divino. Y más cuando se trata de una que tiene características fraudulentas. Es seguir engañando a la gente como si el muerto estuviera vivo a ver si gozan de los beneficios que reportaba el comandante fallecido. Pero no hay más. Ya se sabe. Se murió.
No hay que repasar tan profundamente la situación de Venezuela. Escasez, pobreza, desempleo, empresas boqueando o quebradas. Crisis política, social y económica. Crisis de divisas. Una deuda interna y externa enorme e impagable. La delincuencia en todas sus formas mandando sin ningún peligro en el país. Manda el secuestro, el asesinato, el narcotráfico, las estafas. Hasta los motorizados hacen lo que les da la gana con este gobiernito fracasado, aunque para muchos los motorizados (con sus excepciones) son en realidad los colectivos violentos del chavismo. Puede ser. Cuando atacan en las protestas no hay motorizados en la ciudad. Desaparecen. El interior de Venezuela es cada día más Cuba. Desolación, ruina y desabastecimiento parejo. Los jóvenes no quieren estar más en el país. No ven futuro y tienen razón. ¿Dónde van a trabajar? ¿En Mercal? ¿Ingeniero cargando bolsas en Mercal? Y ese es el problema mayor del legado del gigante muerto: asesinó el futuro de los venezolanos, especialmente de los jóvenes venezolanos. Y, efectivamente, es culpable junto a Maduro y el resto del clan castrista.
Alfredo Keller en su última encuesta trae este detallazo. Pregunta ¿Quién es el responsable de la actual crisis económica? La gente responde así: Chávez 9%, Maduro 32%, los dos 28%. Es decir casi 70% encuentra a los responsables por esos lados.
Malas noticias Maduro. Ni el comodín de Chávez vive y vive puede con esto. No hay fuerza en la base del oficialismo. El chavismo está muriendo también. El chavismo sin Chávez ya casi no existe. Por eso tanta represión y tanta muerte. Es lo que les queda.
A Hugo Chávez lo mató el cáncer. Un cáncer fulminante. Ayudado, ciertamente, por la piratería cubana y su propio empeño en seguir de protagonista como si se tratara de un joven sano. No lo era. Era casi un sexagenario y enfermo. No pudo con eso. Se murió. Pero al chavismo, lo que la gente llama chavismo, lo está matando otra cosa. Lo primero que hay que decir es que efectivamente Chávez sí dejó un legado. Dejó todo lo necesario para que lo cotidiano se encargara de matar a su propia corriente política. Es la vida la que está acabando con el chavismo. Es lo que dejó Chávez como herencia, comenzando por Maduro, lo que está dinamitando a eso que llaman chavismo. Y, poco a poco, sin remedio va rumbo a la desaparición o al repudio, que en política es lo mismo. Cuando Chávez estaba vivo era de teflón. Todo lo malo que hacía rebotaba. Nunca era considerado culpable de nada. La gente culpaba a cualquier cosa. El imperio, la oposición y la derecha regularmente pagaban los platos rotos. Pero los tiempos cambian y, como dicen en la calle, Maduro no es Chávez. Es más, está muy lejos de serlo a pesar de que se copia hasta el modo de mover las manos. Tal vez por eso es que se la están cargando a él y su papá adoptivo. Toda copia es mala por mandato divino. Y más cuando se trata de una que tiene características fraudulentas. Es seguir engañando a la gente como si el muerto estuviera vivo a ver si gozan de los beneficios que reportaba el comandante fallecido. Pero no hay más. Ya se sabe. Se murió.
No hay que repasar tan profundamente la situación de Venezuela. Escasez, pobreza, desempleo, empresas boqueando o quebradas. Crisis política, social y económica. Crisis de divisas. Una deuda interna y externa enorme e impagable. La delincuencia en todas sus formas mandando sin ningún peligro en el país. Manda el secuestro, el asesinato, el narcotráfico, las estafas. Hasta los motorizados hacen lo que les da la gana con este gobiernito fracasado, aunque para muchos los motorizados (con sus excepciones) son en realidad los colectivos violentos del chavismo. Puede ser. Cuando atacan en las protestas no hay motorizados en la ciudad. Desaparecen. El interior de Venezuela es cada día más Cuba. Desolación, ruina y desabastecimiento parejo. Los jóvenes no quieren estar más en el país. No ven futuro y tienen razón. ¿Dónde van a trabajar? ¿En Mercal? ¿Ingeniero cargando bolsas en Mercal? Y ese es el problema mayor del legado del gigante muerto: asesinó el futuro de los venezolanos, especialmente de los jóvenes venezolanos. Y, efectivamente, es culpable junto a Maduro y el resto del clan castrista.
Alfredo Keller en su última encuesta trae este detallazo. Pregunta ¿Quién es el responsable de la actual crisis económica? La gente responde así: Chávez 9%, Maduro 32%, los dos 28%. Es decir casi 70% encuentra a los responsables por esos lados.
Malas noticias Maduro. Ni el comodín de Chávez vive y vive puede con esto. No hay fuerza en la base del oficialismo. El chavismo está muriendo también. El chavismo sin Chávez ya casi no existe. Por eso tanta represión y tanta muerte. Es lo que les queda.
Elides J. Rojas L.
erojas@eluniversal.com
Periodista y abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello. De larga experiencia en los medios de comunicación venezolanos es actualmente Jefe de Redacción de El Universal, donde mantiene una columna de opinión que se publica todos los miércoles.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Mario Vargas Llosa: ¡Vacíen los anaqueles!
MARIO VARGAS LLOSA 17 NOV 2013 - 00:00 CET El País - Madrid
Como el desabastecimiento y la carestía estaban haciendo
estragos en Venezuela y aumentando el descontento popular, el presidente
Nicolás Maduro, que no sabrá mucho de economía pero es hombre de pelo en pecho
y bravuconerías, decidió resolver el problema
en un dos por tres. Explicó a su pueblo que la alta inflación que padece el
país (57%, la más alta de América Latina) es producto de una conjura maquinada
por los Estados Unidos, los empresarios y comerciantes acaparadores y los
partidos de oposición para destruir la revolución bolivariana o “el socialismo
del siglo XXI”. Y, de un plumazo, ordenó bajar los precios de los alimentos y
productos electrodomésticos en 50 y hasta 70%, a la vez que mandaba soldados y
cuerpos de choque a ocupar los establecimientos comerciales y enviaba a la
cárcel a buen número de “conspiradores”, es decir, los dueños de tiendas y
almacenes.
La campaña fue lanzada por el presidente Maduro con la consigna
de: “¡Vacíen los anaqueles!”. La orden fue entendida por buen número de despistados
como una carta blanca para el saqueo y, sobre todo en Valencia, pero también en
Caracas y otras ciudades, se produjeron asaltos y pillajes en medio de una
soberbia confusión. Era patético escuchar a las sufridas amas de casa
venezolanas, explicando a los reporteros de la televisión oficial lo felices
que estaban con esas espectaculares rebajas que les permitirían, en adelante,
renovar sus neveras y cocinas y asegurar dos comidas diarias para la familia.
Al mismo tiempo que derrotaba la inflación de un puñetazo en la
mesa, es decir, subastando y confiscando cadenas de productos alimenticios y
electrodomésticos, el presidente Maduro, mediante
la aprobación de la
Ley Habilitante , se aseguraba los poderes absolutos que
durante un año le permitirán gobernar sin leyes, de la manera cómoda y
expeditiva de los dictadores. Para conseguir este atributo, la Asamblea Nacional
Venezolana procedió a retirarle la inmunidad a una diputada de la oposición,
María Mercedes Aranguren, y a reemplazarla por su suplente, el diputado Carlos
Flores, quien, de la noche a la mañana (y mediante generosas prebendas) se
volvió chavista y votó a favor de la ley de marras.
Las rebajas
impuestas en Venezuela acelerarán el desabastecimiento y el mercado negro
crecerá
En suma, pasada la ilusión que estas operaciones han creado en
una opinión pública desesperada por la corrupción, el empobrecimiento y la
anarquía creciente que vive Venezuela, el
precio que el país tendrá que pagar por la demagogia irresponsable de estos
días será muy alto. Sin duda, contrariamente a los cálculos del Gobierno, se
traducirá en una nueva y más aplastante derrota del Gobierno en las próximas
elecciones del 8 de diciembre, lo que obligará a aquél, al igual que en las
presidenciales, a un nuevo fraude monumental a fin de mantenerse en el poder
pese a su descrédito y a la ruina a la que precipita cada día más a su
desdichado país.
Venezuela nunca tuvo una agricultura floreciente, a la altura de
las enormes posibilidades agrícolas con que cuenta; pero con el chavismo, sus
expropiaciones e invasiones, las tomas arbitrarias de fincas y la asfixiante
burocratización imperante, la producción agraria en ciertas regiones se redujo
a mínimos y en otras simplemente desapareció. El resultado de todo ello es que
el país debe importar casi el 95% de lo que consume, algo que en la época del
apogeo del petróleo, apenas se advertía. Pero el control revolucionario
implantado por Chávez y Maduro en la industria ha rebajado la producción
petrolera venezolana de manera radical, a la vez que la política de control de
divisas, una de las fuentes más prósperas de la corrupción, ha convertido la
obtención de dólares para los comerciantes y empresarios que necesitan importar
materias primas y productos del extranjero en una verdadera pesadilla. Sólo los
enchufados en el Gobierno consiguen divisas, o los que están dispuestos a pagar
por ellas comisiones millonarias. Los otros deben obtener las divisas en el
mercado negro, donde el dólar vale diez veces el precio oficial.
Esa es la explicación de la subida desmedida de los precios y
del desabastecimiento generalizado. Las valientes rebajas impuestas manu militari por
Maduro sólo servirán para acelerar el desabastecimiento generalizado —los anaqueles se quedarán vacíos, en efecto—, y el mercado negro,
que crecerá de manera elefantiásica, estará sólo al alcance de los
privilegiados, es decir, los favorecidos por el régimen o por la vertiginosa
corrupción generada por la política intervencionista en la economía. En otras
palabras, la política del socialismo chavista habrá contribuido a agravar las
diferencias económicas y sociales que se proponía abolir.
Mientras tanto,
el Partido Comunista chino decide ampliar los mercados libres ya existentes
Al mismo tiempo que ocurrían estas cosas en Venezuela, en Pekín,
el Comité Central del Partido Comunista Chino, anunciaba una nueva política
económica, ampliando los mercados libres ya existentes para asegurar una mejor
distribución de los recursos y permitir una participación de empresas privadas,
tanto chinas como extranjeras, en las industrias de Estado. (Advertía también,
eso sí, que esta apertura económica no tendría su correspondencia política,
pues el Partido Comunista seguirá siendo el árbitro supremo de la vida social).
Es improbable que el Partido Comunista chino adopte estas medidas de inequívoco
sesgo capitalista por una conversión ideológica y que las emprenda con
felicidad. No, se resigna a ellas porque, fiel al pragmatismo tradicional de su
cultura, ha comprendido que el colectivismo y el estatismo económico llevan a
la ruina a los países y, además de empobrecerlos y atrasarlos, multiplican las
injusticias sociales, creando una distancia creciente entre los funcionarios
privilegiados de la nomenclatura, y los ciudadanos comunes y corrientes que,
además de padecer la inseguridad y el temor, viven haciendo colas, ganando
salarios miserables y sin la menor igualdad de oportunidades. Estas verdades
elementales, que ya llegaron a la Unión Soviética antes de su desplome, y que
empiezan a apuntar, aunque muy tímidamente todavía, en Cuba, parecen fuera del
alcance intelectual y del olfato político del presidente Maduro y sus asesores
económicos.
No es difícil prever, por eso, lo que depara el futuro inmediato
a Venezuela, un país que dada su cuantiosa abundancia de recursos debía tener
los más altos niveles de vida de América Latina. En vista de que el desabastecimiento y la carestía —que
obedecen a leyes económicas y no a ucases políticos— se agravarán, el siguiente
paso del régimen será proceder a la estatización progresiva de las tiendas y
comercios que “conspiran” contra la revolución, especulando y hambreando al
pueblo. Los pequeños espacios de economía privada se irán cerrando hasta
desaparecer y caer en manos de una burocracia inepta y corrompida, de modo que
la racionalización de los productos de la canasta familiar, que en buena parte
ya existe, se irá extendiendo como una hidra por todos los resquicios de la
economía hasta hacer de Venezuela un país tan estatizado como Cuba o Corea del
Norte. Corolario inevitable de esta hegemonía estatal: la desaparición de los
escasos medios de comunicación independientes que a costa de enormes
sacrificios y valentía resisten todavía el acoso gubernamental.
¿Habrá valido la pena todo lo que ha significado en ilusiones, esfuerzos
y violencias la revolución chavista? Es verdad que la democracia que ella trajo
era ineficiente, derrochadora, demagógica y bastante insensible a los grandes
problemas sociales. Y había generado por eso un gran descontento en un pueblo
que ingenuamente vio —una vez más en la desgraciada historia de América Latina—
en un caudillo carismático y lenguaraz a su salvador. El resultado está a la
vista: una Venezuela empobrecida, enconada, devastada por la demagogia y la
corrupción, llena de nuevos ricos mal habidos, que, una vez que recupere la
libertad y la sensatez, tardará muchos años en recuperar todo lo que perdió con
el desplome de su democracia.
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